Se desacelera el crecimiento norteamericano
Según el FMI la economía de Estados Unidos puede haber crecido tan solo un 1,8% en el año 2025 y un 1,5% en el 2026, lastrada por los todavía elevados tipos de interés de La Reserva Federal Norteamericana y de sus bonos a largo plazo, y por los efectos perversos de los aranceles. Estos penalizan fundamentalmente al país que los establece, generando inflación, pérdida de competitividad de su economía, reducción de las exportaciones y consecuentemente también del crecimiento del PIB y del empleo.
Estados Unidos padece un grave desequilibrio fiscal, con un déficit público que superara el 7% del PIB y una deuda de más del 120%. Los costes financieros que genera la deuda superan el billón de dólares al año; mayores que los gastos en Defensa, que este año han sido de 916.000 millones de dólares. Es también cierto que la inversión en Defensa puede favorecer el crecimiento y la recaudación fiscal, y con ello la reducción de los impuestos directos, especialmente el de sociedades.
Es preocupante la desaceleración en la creación de empleo. La economía norteamericana ha pasado de generar 137.000 empleos de media mensual entre julio del 2024 y junio de 2025, a tan solo 54.000 mensuales en los últimos meses. La política migratoria del presidente está reduciendo la disponibilidad de mano de obra, lo que puede explicar la realidad presente de su mercado laboral. Los costes laborales crecen y el paro se mantiene muy bajo, alrededor del 4,2% de la población activa.
La política energética y la fiscal de Trump favorece claramente el dinamismo empresarial, sin embargo, aunque los aranceles impulsan
una cierta relocalización industrial en EE. UU, sus efectos inflacionistas pueden intensificar la desaceleración de la economía
Este proceso explica las bajadas del tipo de interés por parte de La FED, y el freno al adelgazamiento de su balance, a pesar de la elevación de la inflación y de la debilidad del dólar.
FALTA PLATA EN LOS MERCADOS INTERNACIONALES
Las existencias de plata en los almacenes de China vinculados a la Bolsa de Futuros de Shanghái, se encuentran en el nivel más bajo desde el año 2015, y los volúmenes de la Bolsa de Oro también de Shanghái son los más reducidos de los últimos 9 años. En el caso de la plata fundamentalmente se debe a las exportaciones de más de 660 toneladas a Londres en octubre, el nivel más alto de la historia.
Estas ventas y el aumento de la demanda industrial y de fabricación de estos metales preciosos ha provocado una fuerte elevación de los precios, un 45% en el oro y un 80% en la plata hasta alcanzar niveles récord en ambos casos; puesto que China tiene el nivel más bajo de reservas de la última década.
Además, los precios de la plata en EEUU pueden aumentar más si se aplican los aranceles para este metal propuestos por Donald Trump.
De cara al futuro el precio de la plata debe seguir elevándose como consecuencia del aumento de la demanda procedente de China, para poder producir componentes fotovoltaicos, que es uno de los principales usos de este metal.
La liquidez de los mercados internacionales de plata sigue siendo preocupante, ya que los costes de financiación en Londres son muy elevados, a pesar de la entrada de récord de capitales en esta plaza financiera.
Actualmente, según el Silver Institute y Metal Focus el déficit de plata en el mercado se estima en 295 millones de onzas, lo que hace prever nuevas elevaciones de su precio.
SEGUIRA SUBIENDO LA VIVIENDA EN 2026.
El exceso de demanda de vivienda sobre la oferta, tanto para la compra como para el alquiler ha elevado espectacularmente los precios durante el año 2025.
En efecto, según el portal “Pisos.com” el precio de la vivienda ha subido un 13,7% en el año 2025 y los alquileres se han elevado un10,3%; situándose el precio medio según “Fotocasa” en los 2.830 euros m2; con más de 700.000 operaciones de compraventa, un 10% superior al año 2024.
En 2026 se estima que los precios seguirán subiendo, aunque a una menor velocidad puesto que una parte de la demanda empieza a buscar zonas periféricas de las ciudades, ante la imposibilidad de comprar por sus elevados precios en lugares más céntricos.
En cualquier caso, los expertos estiman que los precios de compra aumentarán entre un 5% y un 9%; y los de alquiler lo harán por encima del 7%. lógicamente existen grandes asimetrías por ciudades, zonas y tipo de producto.
Las restricciones impuestas por la actual ley de la vivienda no solo no resuelven el problema, sino que lo agravan. Es necesario una liberalización del mercado de vivienda y de los alquileres reforzando los derechos de los propietarios, para poder mejorar la situación de acceso a la vivienda.







