La inflación en España supera en un punto a la media de la UEM

El IPC se situó en el 2,9% de crecimiento interanual al finalizar el año 2025, una décima menos que en el mes anterior por la bajada del precio de los carburantes, a pesar de la fuerte subida de los alimentos, como es habitual en el mes de la navidad.

La inflación subyacente se mantuvo constante en el 2,6% que es el valor más alto en los últimos 12 meses.

Con este dato del mes de diciembre, la inflación medía para el conjunto del año 2025 en España ha sido del 2,7%, tan solo una décima inferior al año anterior, a pesar del abaratamiento del petróleo y del gas natural.

El epígrafe que más subió durante el pasado año, fue la joyería y bisutería un 31,6%, seguida de los huevos con un 31,3% y el transporte combinado de pasajeros un 2,6%.

A lo largo del año 2025 se ha ralentizado, la bajada de la inflación y se sitúa a nuestro país un punto por encima de la media europea, el 1,9%; lo que significa una importante pérdida de competitividad de la economía y en gran medida de poder adquisitivo de muchos ciudadanos.

Para poder reducir el diferencial, seria necesario aplicar una política fiscal restrictiva, todo lo contrario, a lo que se esta implementando en los últimos años e implementar una serie de reformas estructurales en los mercados de bienes y servicios para favorecer una mayor competencia.

 

EL TURISMO SIGUE SIENDO EL MOTOR DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA.

El turismo sigue siendo el principal motor de la economía española. Según Exceltur en el año 2025 aporto la cifra récord de 218.454 millones de euros lo que representa un crecimiento del 2,5% respecto al año anterior y el 14 % del PIB español.

En cualquier caso, se constató una ralentización de la llegada de turistas extranjeros, desde el verano pasado, como consecuencia de la crisis económica que sufren algunos de los principales países de origen como son Alemania o Francia; lo que ha impedido que el número de visitantes exteriores alcanzase los 100 millones de personas, si bien se ha conseguido la cifra récord de 97 millones puesto que los turistas procedentes del Reino Unido, Portugal e Irlanda han seguido creciendo. Estos gastaron 132.000 millones de euros, lo que representa la cifra mas alta de toda la serie histórica.

Asimismo, el encarecimiento de los hoteles y de la hostelería ha provocado una caída de las noches que pernoctaban nuestros turistas nacionales dentro del país, y que se han incrementado un 4,7% los viajes al exterior, con un gasto que ha aumentado un 11%.

En efecto, los españoles cuando viajan al extranjero pasan 8,4 noches de media con un gasto medio de 124,4 euros frente a las 4,2 noches de media en los viajes nacionales, con un gasto de 63,6 euros diarios. Se trata de un cambio profundo en las características del turismo nacional.

 

CRISIS DEL COMERCIO MINORISTA.

La fuerte expansión del comercio electrónico, la subida de los costes laborales por la elevación del Salario Mínimo Interprofesional y de las cotizaciones sociales; el incremento de los alquileres e impuestos municipales y la falta de relevo generacional en un negocio claramente familiar; son las razones fundamentales que explican la crisis del comercio minorista en España.

La última vez que el saldo entre comercios abiertos nuevos y cerrados registro un saldo positivo, de 3.915 establecimientos, fue en el año 2021, desde entonces el balance anual es claramente negativo, siendo especial elevado en el año 2025, a pesar de que en términos generales fue un año de crecimiento del consumo por el incremento de la población inmigrante y de los turistas.

En efecto al finalizar el año 2025, estaban abiertos 718.311 comercios, lo que representa una reducción neta de 13.194, respecto al cierre del 2024 y la cifra negativa más alta desde el año 2009.

Además, en La España despoblada el proceso es más intenso que en la media nacional.

El comercio minorista, es un factor determinante para el desarrollo de la vida ciudadana en los barrios, junto con los locales de hostelería, por lo que este proceso de cierre de muchas actividades genera no solo problemas económicos, sino también sociales. Asimismo, en gran medida se pierde el trato personalizado y la especialización del comercio, lo que penaliza enormemente al consumidor.