Consecuencias económicas de una guerra larga
El escenario prolongado de la guerra de Irán abre la puerta a la estanflación, es decir un crecimiento negativo del PIB combinado con una inflación creciente que representa el peor escenario posible para los bancos centrales. La inflación global de precios al consumo podría subir hasta 2,8 puntos porcentuales en un escenario de cierre prolongado del Estrecho de Ormuz, impulsada por el encarecimiento de la energía y los fertilizantes. Esto crea un riesgo de estanflación: subida de precios junto con desaceleración del crecimiento, similar a las condiciones que siguieron al embargo petrolero de 1973.
El canal de los fertilizantes es especialmente preocupante y subestimado en el debate público. El Golfo es una arteria principal para la urea, el amoniaco, el azufre y otros insumos de fertilizantes. Los precios de la urea —el fertilizante nitrogenado sintético más utilizado— han aumentado alrededor de un 30% en el último mes, mientras que los precios del aceite de soja han alcanzado su nivel más alto en más de dos años. El momento es brutal, ya que la campaña de siembra de primavera en el hemisferio norte está comenzando.
A pesar del deterioro de las perspectivas de crecimiento, el repunte de la inflación probablemente obligaría a los bancos centrales a cambiar de política. La Reserva Federal podría abandonar las bajadas de tipos, mientras que el Banco Central Europeo podría verse obligado a elevarlos.
El deterioro fiscal en un conflicto prolongado sería estructural. En Estados Unidos, incluso antes de tener en cuenta el previsible incremento del gasto en defensa, el déficit presupuestario estadounidense estaba destinado a superar el 6% del PIB de forma indefinida, mientras que para 2030, la deuda pública con relación al tamaño de la economía excedería su nivel al final de la Segunda Guerra Mundial. Un mayor gasto en defensa, tanto por los costes directos de la guerra de entre 1.000 y 2.000 millones de dólares diarios como por la necesidad de disuadir aventuras de política exterior rusa y china, podría añadir sustancialmente al presupuesto
EEUU UN GRAN INVERSOR EN ESPAÑA
La alta inseguridad jurídica, sobre todo en Cataluña, y la fuerte elevación de los costes ficales y laborares, provocaron una reducción de la inversión extranjera en España del 21,8% en 2025 respecto al año anterior.
Esta fue tan solo de 30.764 millones de euros, encabezada por la inversión procedente de EEUU, Francia, Reino Unido y Alemania. Puesto que la inversión bruta procedente de Los Estados Unidos fue el pasado año de más de 10.000 millones de euros, lo que representa un aumento del 55,4 % en términos interanuales y una cifra récord, por lo que represento un tercio del total de la inversión extranjera el pasado año. sin embargo, la desinversión de este país en 2025 en España fue tan solo de 2.866 millones de euros; con lo que la inversión neta procedente de este país supero los 7.000 millones de euros.
Las inversiones procedentes de USA se materializaron fundamentalmente en inteligencia artificial, logística, servicios de información y actividades inmobiliarias.
Además, la intención seria seguir incrementándolas puesto que solo la empresa Amazon pretende invertir en España 33.700 millones de euros hasta 2035 y Microsoft 10.000 millones de euros en la próxima década en “iCloud “en Madrid y Aragon, así como en nuevos campus de data centers.
Asimismo, La Cámara de Comercio de EEUU en España que tan solo sus 280 empresas asociadas facturan más de 248.000 millones de euros, el 15% del PIB y mantienen más de un millón de puestos de trabajo entre directos, indirectos.
Sin embargo, la actitud de nuestro presidente del gobierno, limitando al 2,2% del PIB los gastos de defensa e impidiendo la utilización de las bases norteamericanas en nuestro país y la prohibición de volar por nuestro espacio aéreo, si tiene como objetivo la guerra de Irán. El NO a la guerra puede tener redito electoral para Sánchez, pero puede tener graves consecuencias para la inversión extranjera en el futuro, especialmente la procedente de USA.
VENTAJAS DE INVERTIR EN MEDICINA PREVENTIVA
La medicina preventiva puede ahorra importantes costes en el futuro, por lo que estas inversiones son muy rentables. En efecto, el hecho de invertir en vacunas supone que haya una disminución de brotes y hospitalizaciones y se consuman menos antibióticos; es decir, tiene grandes ventajas, por cada euro invertido en vacunación, se recuperan 19 euros en beneficios económicos y sociales. No solo porque se reducen de esta manera los costes sanitarios, sino también porque aumenta la productividad laboral con menores tasas de enfermedad y mortalidad. A pesar de esto, España solo gasta un 4% de su producto interior bruto (PIB) en prevención, en comparación con el 6% en promedio que reporta Europa.
Esta cifra sorprende todavía más al considerar que las vacunas son significativamente más baratas que en otros países del continente. Apostar por la prevención continúa siendo uno de los grandes desafíos para las administraciones y sistemas sanitarios; se trata de una estrategia costosa y compleja, especialmente cuando se enfoca en enfermedades que aún no se han manifestado. Sin embargo, los expertos insisten en que la evidencia es contundente: los datos disponibles respaldan claramente la importancia de invertir en prevención como una medida eficaz y necesaria a largo plazo. Existen pocas evidencias tan claras como que la prevención, y en concreto la vacunación, son estrategias absolutamente coste-efectivas y coste-eficientes, y sin embargo la vacunación tan solo representa el 0,5% del gasto sanitario
El papel de la industria farmacéutica en el ámbito de la vacunación va más allá de la investigación, el desarrollo y la comercialización de vacunas; las compañías se posicionan como socios estratégicos en distintos ámbitos, desde la formación de sanitarios hasta la generación de evidencia sobre la efectividad de las vacunas en condiciones reales.
Además, desempeñan un papel clave en la garantía del suministro, especialmente teniendo en cuenta que la mayoría de las vacunas son productos biológicos cuyo proceso de fabricación resulta altamente complejo.
Asimismo, señaló que la industria colabora en el diseño de estrategias de concienciación dirigidas a la población con el objetivo de informar sobre los riesgos asociados a la no vacunación y a las enfermedades. Sin embargo, este rol como socio estratégico tiene límites claros que están marcados por las decisiones de recomendación y financiación que recaen en las autonomías. Estas decisiones, especialmente en materia de financiación, son objeto de debate debido a las diferencias existentes entre territorios, que pueden afectar al principio de equidad en el acceso a las vacunas. En España, el acceso a determinados antígenos varía en función del lugar de residencia y de la edad, lo que genera desigualdades entre ciudadanos.







