Crece el PIB, pero no el per cápita

El crecimiento del PIB depende del aumento de la productividad de la economía y del aumento de la población y del empleo, puesto que cuanto mayor número de personas se encuentren en el territorio nacional, mayor es el consumo privado, el gasto público y posiblemente el número de personas ocupadas.

El intenso crecimiento de la economía española en los últimos años es insano e insostenible puesto que se ha sustentado en un aumento de la población inmigrante de más de 500.000 personas al año, con lo que la población residente ha aumentado en 3 millones de personas desde el año 2018.

Asimismo, se ha registrado un fuerte aumento del gasto público, que a pesar del fuerte incremento de la fiscalidad y de los Fondos Europeos, la deuda pública se ha elevado en los últimos 8 años en más de 560,000 millones de euros, con un saldo que ya supera los 1,7 billones de euros.

Este crecimiento insano ha perjudicado la evolución del PIB per cápita, que es inferior a la media de la UE.

En efecto la paridad del poder adquisitivo, ajustado por el coste de la vida, el PIB per cápita en España se sitúa un 8% por debajo de la media de la Union europea. Sí, además se mantienen sin eliminar los diferenciales en los niveles de precios entre los países la diferencia aumenta al 18%.

Doce países europeos nos supera encabezados por Alemania, Luxemburgo e Irlanda, lo que pone de manifiesto que el crecimiento más intenso del PIB español en los últimos años no ha permitido incrementar el nivel de vida de la mayoría de las familias.

 

AUMENTAN LAS AFILIACIONES NO TANTO LOS AFILIADOS.

El mercado laboral español ha superado oficialmente por primera vez los 22 millones de afiliaciones en términos desestacionalizados. Este avance coincide con un descenso del paro que sitúa el número total de desempleados en su nivel más bajo para un mes de marzo en los últimos 18 años, consolidando la tendencia positiva del empleo en el país.

En concreto, el paro registrado se redujo en 22.934 personas respecto al mes anterior, un descenso que casi duplica el experimentado en marzo de 2025. Con esta caída, la cifra total de desempleados se sitúa en 2.419.712 personas, acumulando un descenso interanual de 160.426 parados, lo que supone una reducción del 6,2% en el último año, aunque sigue siendo la tasa de paro más alta de la Union europea; además el paro puede elevarse en más de 850.000 personas si se contabilizasen los trabajadores con contrato fijo discontinuo sin actividad. La tasa de cobertura del desempleo es superior al 80,7%.

Por el lado de la ocupación, la Seguridad Social ganó una media de 211.510 cotizantes en marzo, el mayor incremento en este mes de toda la serie histórica. Este impulso eleva el número de afiliados medios a un récord de 21,88 millones, aunque el dato más destacado son los 22.010.532 trabajadores registrados en la serie desestacionalizada.

Con el comienzo de la campaña turística, el sector servicios ha sido el principal motor, solo la hostelería sumó cerca de 80.000 nuevos ocupados en el mes, representando el mayor repunte dentro del Régimen General. No obstante, el desempleo subió ligeramente en la agricultura y entre el colectivo sin empleo anterior, formado mayoritariamente por jóvenes.

 

SE TRANQUILIZAN LOS MERCADOS DE DEUDA

La tregua alcanzada entre Donald Trump e Irán , provoco un fuerte aumento de la demanda de títulos de renta fija; fue la mayor presión compradora en una sola sesión desde marzo de 2023, en el mercado que más sufrió desde el comienzo de la guerra

La rentabilidad del bono alemán a diez años bajo más de 15 puntos básicos hasta cotizar de nuevo por debajo del 2,95%. En la deuda periférica el alivio es aún mayor, dado que bonos como el español o el italiano rebajan su aversión al riesgo en más de 20 puntos básicos. Con esta tregua de dos semanas, el mercado también descontó una intervención menos severa por parte del Banco Central Europeo para frenar la inflación; con lo que el bono español a diez años cotizo con una rentabilidad no vista desde el comienzo de la contienda, entorno al 3,35% de retorno.

En las últimas semanas, los títulos soberanos de los países periféricos de la eurozona registraron mayor aversión al riesgo a un repunte de la inflación en Europa, por su vulnerabilidad a los precios de la energía y dependencia del petróleo. Pero ahora que mejoran las perspectivas del conflicto en Oriente Medio, también reflejan mayor alivio. De todos ellos, los bonos italianos son los que cuentan con la mayor caída de rentabilidad en una sola sesión. La deuda a diez años se sitúa por debajo del 3,7% de retorno, casi 30 puntos básicos menos que los vistos al cierre del día anterior a la tregua.

Sin embargo preocupa mucho que el próximo “cisne negro” pueda ser el Mercado de Bonos jaspones, puesto que la rentabilidad de su bono a 10 años ha pasado del -0,011% en 2020, al 0,994% en 2024 y al 2,49% la pasada semana.