¿Se está desacelerando EE.UU?
La economía norteamericana se contrajo un -0,1% en el primer trimestre del presente año; sin embargo, la situación cambió drásticamente entre abril y junio, con un fuerte crecimiento del 0,8% inter trimestral, espoleado por la demanda interna y con anterioridad a la implementación real de los aranceles.
Sin embargo, en los últimos meses se puede estar desacelerando como pone de manifiesto el deterioro del mercado laboral. En efecto en julio y agosto tan solo se crearon 51.000 empleos nuevos mensuales, frente al promedio de 127.000 durante los doce meses anteriores.
Sin embargo, la tasa de paro se mantiene estable alrededor del 4% al enfriamiento del periodo de trabajo, no solo desde la perspectiva de la oferta, sino también de la demanda; si bien esta situación se puede explicar por la gran reportación de mano de obra inmigrante que se está produciendo.
La política de repatriación está provocando una escasez de mano de obra en algunos sectores y consiguientemente un encarecimiento de los costes laborales.
Por esta razón, a pesar de que la inflación en agosto se ha situado en el 2,9%, la FED podrá seguir reduciendo sus tipos de interés, tal y como ya ha efectuado en el mes de septiembre en un 0,25%
Además, la política proteccionista de Trump lógicamente seguirá generando
Una reducción de la competitividad del sistema productivo, lo que incidirá negativamente en la evolución futura de las exportaciones y por tanto del crecimiento.
Afortunadamente el sistema productivo se esta beneficiando de una política energética muy adecuada consistente en la producción de petróleo y gas natural mediante la técnica del fracking y la apuesta decidida por la energía nuclear, lo que permite reducir los costes energéticos para las empresas norteamericanas, y compensar en parte los aumentos de costes provocados por los aranceles.
LAS EXPORTACIONES ESPAÑOLAS PIERDEN COMPETITIVIDAD
El fuerte incremento de los costes laborales, el altísimo absentismo del empleo y las crecientes restricciones medioambientales están provocando una perdida de competitividad de nuestra exportaciones de bienes, lo que esta penalizando a nuestra balanza comercial.
En efecto, el déficit exterior durante el primer semestre del año 2025 ha alcanzado la cifra de los 25.113 millones de euros, lo que representa el 1,5 % del PIB; debido al fuerte incremento de las importaciones de bienes que crecieron un 5,4%, espoleadas por el incremento de la demanda interna, y el anticipo de compras para evitar los aranceles posteriores.
Sin embargo, las exportaciones de mercancías tan solo aumentaron un 1% interanual, por pérdida de competitividad y por la debilidad de las economías de la zona Euro, que son nuestros principales clientes de exportación.
Hay que destacar que no solo se ha deteriorado la balanza comercial correspondiente a productos, energéticos, algo estructural, sino también las no energéticas, que pasan de tener un déficit en el periodo enero junio, de 2024 entre 138 millones de euros a 8.776 millones, lo que representan un aumento del 625%, provocado por un incremento de las importaciones no energéticas del 7,4% interanual, frente a un aumento de este tipo de exportaciones de tan solo el 2,6%.
Los aranceles han provocado un deterioro adicional de nuestro déficit, al aumentar el coste de nuestras importaciones y moderar las exportaciones de bienes.
EL GASTO SANITARIO PÚBLICO SIGUE ELEVÁNDOSE.
El creciente envejecimiento de la población española, el incremento de esta por la inmigración, la cronificación de las enfermedades y la fuerte elevación de los costes de diagnóstico y tratamiento, están provocando una gran elevación de los gastos en la sanidad pública, que están poniendo en entredicho la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud. Resulta necesario aplicar políticas de racionalización del gasto público sanitario.
Sin embargo, el gasto en farmacia hospitalaria alcanzo la cifra de los 5.482 millones de euros durante el primer semestre de 2025; lo que representa un incremento del 8,8% con respecto al mismo periodo del año 2024.
El aumento de la demanda y la elevación de los precios de los medicamentos son las razones que explican este fuerte incremento, y que por segundo año consecutivo se superen los 5.000 millones de gasto, en el periodo enero junio.
La tendencia no debe continuar por lo que hay que tomar medidas para poder moderar el gasto en las farmacias hospitalarias.
En un informe publicado por FADSP califica este aumento como: “un disparate” y propone un mayor empleo de genéricos.
El gasto farmacéutico hospitalario se ha duplicado en tan solo una década, siguiendo una tendencia imposible; que requiere una profunda reestructuración de esta y trasladar la dispensación de fármacos que no necesiten hospitalización para su administración, a la farmacia comunitaria.







