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Los autónomos dedican 200 horas al año a la burocracia, con un coste total de 10.000 millones al año

Según un informe de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), los más de 3,4 millones de autónomos en España dedican una media de 200 horas al año exclusivamente a trámites burocráticos y al cumplimiento de obligaciones fiscales, laborales y de Seguridad Social. Esto equivale a casi cuatro horas semanales por trabajador, restando tiempo productivo a su actividad principal o al descanso. La carga administrativa no solo implica una pérdida de eficiencia, sino que se ha incrementado en los últimos años, afectando especialmente la conciliación familiar y personal.

El impacto económico de estas tareas es muy relevante, pues calculando un coste medio de 15 euros por hora, estas 200 horas representan unos 3.000 euros anuales por autónomo. En conjunto, para todo el colectivo, la burocracia genera un coste total de 10.000 millones de euros al año, junto con más de 650 millones de horas dedicadas a gestiones administrativas. Estas horas equivalen al trabajo semanal completo (considerando una jornada media de 47 horas) de unos 278.000 autónomos, lo que ilustra la magnitud del problema en términos de productividad perdida.

La situación se agrava para el casi millón de autónomos que tienen empleados a su cargo, ya que deben sumar obligaciones adicionales como empleadores, con normativas cada vez más complejas. Según el Barómetro de ATA, el 90% de los autónomos percibe que las trabas burocráticas han aumentado en el último año.

El presidente de ATA, Lorenzo Amor, ha denunciado que, pese a las promesas recurrentes de simplificación administrativa, la realidad es que proliferan nuevas normas y trámites, “ahogando” al colectivo y convirtiendo a la Administración en un obstáculo en lugar de un facilitador y pone de manifiesto la necesidad urgente de llevar a cabo reformas con el fin de reducir estas cargas.

 

 El sector público se convierte en el gran empleador español

El sector público se ha consolidado como el principal motor de creación de empleo en España, superando a cualquier sector privado, incluso aquellos impulsados por el turismo, caracterizados por un gran volumen de contratación. Según datos de la Seguridad Social correspondientes a 2025, de los 506.451 nuevos puestos de trabajo generados ese año, 89.436 correspondieron a contrataciones en las administraciones públicas (Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos). Este dinamismo ha permitido que el empleo público lidere el crecimiento laboral postpandemia, sin que ningún otro ámbito privado haya logrado igualar su ritmo de afiliaciones.

En total, el empleo público supera los 3,1 millones de trabajadores afiliados, con la mayor parte concentrada en las administraciones regionales (1,9 millones), seguidas de los ayuntamientos (747.166) y la Administración Central (484.302). En los últimos cuatro años, las administraciones han incorporado cerca de 350.000 nuevos empleados, representando aproximadamente el 17,5% del total de dos millones de ocupados adicionales en el país desde la recuperación tras la crisis sanitaria de 2020-2021.

En comparación con el sector privado, ningún ramo de actividad logró acercarse en 2025: el transporte y logística sumó 61.209 afiliados, el comercio 45.988 y la construcción 45.716, cifras inferiores al incremento público. Los sindicatos destacan la necesidad de reforzar estas plantillas ante el envejecimiento y las jubilaciones masivas de funcionarios, lo que justifica parte de este crecimiento sostenido.

Esta tendencia, que ya se observó en 2024 con más de 91.000 incorporaciones públicas, refleja un cambio estructural en el mercado laboral español, donde la Administración se posiciona de facto como la mayor “empresa” del país en términos de generación de empleo estable.

 

Mayor tráfico, nuevos hábitos digitales y madurez tecnológica marcan la tendencia en el mundo de las redes

Según un reciente análisis de la tecnológica sueca Ericsson, el mercado de redes estará marcado, en 2031, por el crecimiento del tráfico, los nuevos hábitos digitales y la madurez de tecnologías como 5G, el Internet de las cosas (IoT), la nube y la Inteligencia Artificial.

Estas tendencias redefinen la conectividad, que pasará de ser una mera infraestructura a un habilitador clave de modelos de negocio. Destaca la monetización que se centra en la experiencia, en el desempeño y casos de uso específicos, más allá de la capacidad simple, abriendo oportunidades para integradores y el canal en servicios diferenciados y especializados.

Una tendencia central es la consolidación del 5G como plataforma de negocio, con más de 4.100 millones de suscripciones activas globales para 2031, representando cerca del 68% de las conexiones móviles en América Latina y desplazando al 4G. El despliegue de 5G Stand Alone (SA) habilitará servicios avanzados como segmentación de red, baja latencia y conectividad diferenciada, con más de 100 casos de uso en áreas como videojuegos, logística y entornos críticos. Paralelamente, el acceso inalámbrico fijo (FWA) crecerá a 350 millones de conexiones, dando servicio a 1.400 millones de personas, con monetización basada en planes por velocidad para PyMES y zonas sin fibra viable.

El video dominará el tráfico móvil, que alcanzará el 70-80% en smartphones, impulsado por el streaming y las redes sociales, mientras el aumento de creadores de contenido y aplicaciones de IA elevará el tráfico. Las conexiones móviles del Internet de las cosas se duplicarán de 4.500 a 8.000 millones, facilitadas por 5G RedCap para dispositivos económicos. La nube y la IA exigirán redes optimizadas para el crecimiento de tráfico en las redes y las soluciones híbridas, mientras que el trabajo híbrido convertirá la conectividad en un eje operativo fundamental, con servicios administrados y seguridad integrada.

Ericsson enfatiza que el valor para el canal radica en la especialización: diseñar soluciones empresariales 5G, integrar un internet de las cosas accesible, optimizar soluciones para video e IA, y empaquetar servicios premium con acuerdos de nivel de servicio. Hacia 2031, el éxito dependerá de traducir estas evoluciones tecnológicas en ofertas rentables y escalables, priorizando calidad y diferenciación sobre el mero despliegue de infraestructura.