Impacto de la guerra sobre la economía española
España tiene una gran dependencia energética del, exterior puesto que no tiene producción propia ni de petróleo ni de gas natural; por lo que somos muy vulnerables a la elevación del precio de los hidrocarburos en los mercados internacionales.
Se estima que por cada 10 dólares que sube el precio del barril de petróleo y se mantenga un tiempo, el impacto negativo sobre el crecimiento es de al menos una décima, por lo que La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento para España, situándolas el el 2,1% para este año, y del 1,7% para el 2027.
Posiblemente el crecimiento de nuestro PIB será incluso inferior por los efectos negativos que también están teniendo sobre nuestras exportaciones los aranceles. Además, las ventas a EEUU, se pueden ver perjudicadas por las posibles sanciones que este país puede imponernos por no haber permitido la utilización de las bases norteamericana en España, para efectuar ataques a Irán.
Asimismo, se estima que el efecto inflacionista no evitable por el incremento del precio del crudo 10 dólares es de dos décimas; que podría ser superior si se desata una espiral inflacionista precios salarios. Por esta razón la OCDE ha incrementado significativamente las perspectivas de inflación para España, al 3% en 2026 y del 2,2% para el próximo.
Afortunadamente la reducción transitoria de los impuestos sobre los hidrocarburos y la electricidad pueden evitar mayores subidas del IPC en España.
Desde el punto de vista estructural hay que seguir reduciendo nuestra dependencia energética de los hidrocarburos, para lo que es imprescindible alargar la vida útil de nuestras centrales nucleares.
Coyunturalmente, los efectos de la guerra de Irán sobre la economía española dependerán sobre todo de la duración de la contienda.
FUERTE ELEVACION DE LA INFLACION EN ESPAÑA.
La inflación es el crecimiento rápido y sostenido de loa precios, que al final siempre se debe a razones monetarias, “sin dinero no hay inflación”, sus orígenes dependen de la demanda o de los costes fundamentalmente.
Un aumento de la demanda que no va acompañado de una respuesta adecuada de los precios provoca elevación de precios, como está sucediendo en Españas con la vivienda.
Sin embargo, la guerra de Irán está provocando un incremento generalizado de los costes por el aumento de los precios del petróleo y del gas natural. En efecto el cierre del Estrecho de Ormuz, por el que transitan más de 20 millones de barriles diarios de petróleo, ha provocado un incremento del precio del crudo de más de 30 dólares desde el 1 de marzo.
Por tanto, tal y como se esperaba el IPC provisional de España correspondiente al mes de marzo se ha situado en el 3,3%; lo que representa un incremento de casi un punto respecto al de febrero, debido fundamentalmente a la subida de los precios de los carburantes, por el retraso en la reducción de impuestos sobre estos, que se han implementado casi al finalizar el mes.
Asimismo, han subido los precios de los transportes, de los fertilizantes, alimentos, etc…; lo que ha provocado también una elevación de la inflación subyacente al 2,7%.
Es necesario evitar el efecto de “segunda vuelta” o “espiral precios salarios, para evitar que los precios se desboquen, por lo que sería muy difícil embridarlos durante mucho tiempo; lo que provocaría una pérdida de competitividad de nuestra economía y una reducción del poder adquisitivo de los ciudadanos.
Para luchar contra la inflación el BCE, podría elevar ligeramente sus tipos de intervención y la política fiscal española ser muy restrictiva, lo que no parece que será.
GRANDES OPERACIONES CORPORATIVAS EN EL SECTOR FARMACEUTICO
Las empresas farmacéuticas han anunciado o cerrado adquisiciones y acuerdos por un valor conjunto de 161.420 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026, lo que representa un incremento de un 38% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de Dealogic.
La incertidumbre macroeconómica, marcada por el contexto geopolítico, las guerras arancelarias y las nuevas políticas de precios de la Administración Trump, no pesan sobre una industria que sigue siendo uno de los motores de las fusiones y adquisiciones a nivel global.
Las grandes compras del trimestre están marcadas por la tecnología médica, pero todas las grandes farmacéuticas siguen completando sus carteras con empresas biotecnológicas con prometedores tratamientos en las áreas que marcarán el futuro de la medicina, desde los fármacos experimentales para el cáncer hasta las enfermedades autoinmunes o la pérdida de peso.
A estas adquisiciones se suman las alianzas y licencias para el desarrollo y comercialización de fármacos, en muchas ocasiones con la vista puesta en China, que en los últimos años ha registrado la mayor tasa de aumento en innovación farmacéutica, gracias a las políticas públicas y la inversión en infraestructuras.
Todo ello pensando, en muchas ocasiones, en el vencimiento de las patentes de los fármacos superventas, que al finalizar la protección se verán expuestos a la competencia de genéricos y biosimilares y, con ello, a la pérdida de ingresos.







