Se desacelera el crecimiento de la UEM
La economía de la eurozona creció tan solo un 0,1% en el primer trimestre por el impacto de la guerra en Oriente Medio La expansión del producto interior bruto en el área del euro fue una décima inferior a la registrada en el último trimestre de 2025, mientras que en el conjunto de la Unión Europea el PIB creció un 0,2% entre enero y marzo, la mismo que en los tres meses anteriores.
En términos interanuales el PIB creció un 0,8% en los países de la moneda única y un 1% en los Veintisiete, también por debajo del 1,3% y 1,4% registrados, respectivamente, en el trimestre anterior.
Estos datos reflejan las primeras repercusiones del conflicto en Oriente Medio, que se han traducido en un encarecimiento del petróleo y el gas, con el consiguiente aumento de los costes energéticos y de los precios en general.
El conflicto ha contribuido a elevar la inflación en la eurozona hasta el 2,6% en marzo y al 3% en abril, segundo mes de la guerra en Irán, así como a lastrar también la actividad y el crecimiento. En este contexto, la Comisión Europea ya ha alertado del riesgo de un escenario de “estanflación”, caracterizado por una inflación elevada en paralelo a un crecimiento más débil. Según sus estimaciones, si el conflicto se prolonga, el impacto podría llegar a restar hasta seis décimas al crecimiento del PIB europeo tanto este año como el próximo.
España lideró el crecimiento con un aumento del 0,6% de su PIB, dos décimas inferior al registrado en el cuarto trimestre de 2025, seguida de Alemania, cuya economía creció una décima más, al 0,3%. En Italia el crecimiento se moderó en el primer trimestre hasta el 0,2% (una décima menos), mientras que la economía francesa se estancó y no logró crecer en el arranque de año, frente al alza del 0,2% registrada en el último trimestre de 2025.
LÓGICO REPUNTE DE LA INFLACIÓN EN EEUU.
El IPC de abril en EEUU ha pasado del 3,3% del mes anterior hasta el 3,8%, impulsado fundamentalmente por los precios de la energía. El mercado ya esperaba el repunte, pero la realidad ha sorprendido a los analistas que daban por hecho que sería más baja. Si bien la energía es la clave, hay que destacar que la inflación subyacente también ha sufrido un repunte pasando del 2,6% al 2,8%.
Se trata del segundo mes de la guerra que queda registrado y por las estadísticas oficiales siendo la mayor subida desde junio de 2022. El conjunto de los productos energéticos ha sufrido la mayor elevación con un aumento interanual del 17,9% y del 3,8% respecto al mes anterior. Donde más se ha notado es en la gasolina y el crudo con un 28% interanual y un 54,3% interanual respectivamente.
Si bien los precios energéticos son los más ha destacado, loa alimentos han subido cinco décimas respecto al mes anterior y se han situado en el 3,2% en términos interanuales; por su parte la vivienda se ha encarecido un 3,3% interanual, seis décimas de incremento respecto al mes anterior.
Desde que comenzó el conflicto los precios se han disparado sobre todo por el cierre del Estrecho de Ormuz. Cuanto más se prolongue crece la preocupación de que de forma indirecta el golpe llegue también por subidas de precios en otros servicios como el transporte, o bienes como los fertilizantes.
Según los analistas, la subida de la inflación en EEUU no tendrá impacto de momento en la Reserva Federal que mantendrá los tipos de interés sin cambios los próximos meses. Además, se estiman que la inflación en los precios de la vivienda tiene un carácter puntual relacionado con los alquileres.
Para la mayoría de los expertos, la inflación de EEUU está cerca de alcanzar su punto álgido, aunque eso no significa que estimen un alivio inminente. El peligro es que esta crisis energética no sea temporal y se convierta en algo más persistente.
LARGA ESPERA EN ESPAÑA PARA ACCEDER A LOS NUEVOS MEDICAMENTOS.
El informe “Indicadores de acceso a terapias innovadoras en Europa 2025”, elaborado por la consultora Iqvia para la Federación Europea de la Industria Farmacéutica, pone de manifiesto que los pacientes españoles tuvieron que esperar el año pasado 537 días para acceder a los nuevos medicamentos autorizados por la Agencia Europea del Medicamento, lo que representa casi dieciocho meses desde la aprobación europea hasta que el fármaco está disponible en el Sistema Nacional de Salud, una cifra que mejora los 616 días del año anterior pero que sigue triplicando los 180 días de tope que marca la normativa comunitaria.
Además, el análisis calcula que la disponibilidad de medicamentos innovadores financiados por la sanidad pública alcanzó el 69% el año pasado, dos puntos por debajo de la cifra de 2024. Los fármacos oncológicos presentaron una disponibilidad del 73%, y los medicamentos huérfanos, del 67%, ambos, en principio por encima de la media de la Unión Europea. Sin embargo, uno de cada dos medicamentos financiados en España, lo está con acceso restringido, ya sea por indicación, tipo de paciente o condiciones clínicas. Se trata de un porcentaje muy superior al de países como Alemania, tan solo el 1%, Italia el 9% o Países Bajos, que no aplican restricciones adicionales a las aprobadas por la EMA.
En la práctica, esto significa que muchos pacientes españoles no pueden acceder al medicamento en las mismas condiciones que en otros países europeos, pese a que esté financiado; sin embargo, los medicamentos innovadores se desarrollan para transformar la vida de las personas que padecen una enfermedad y que, en muchos casos, llevan tiempo conviviendo con ella sin una opción terapéutica que pueda curarles o mejorar su calidad de vida.
El informe coloca a nuestro país en la posición número 15 de los 27 en cuanto a las principales variables. Alemania mantiene el liderazgo, con 158 días de espera y una disponibilidad casi del 100%. Italia presenta 441 días y un 93% de disponibilidad. Francia 388 días y Reino Unido con633 se sitúan por detrás de España, que mejora, pero sigue lejos de los estándares de Alemania e Italia.
Una paradoja es que España es líder mundial en ensayos clínicos, solo por debajo de Estados Unidos, pero esa fortaleza no se traduce en un acceso más rápido a los medicamentos ya aprobados







