Profunda crisis del transporte ferroviario en España

El transporte ferroviario en España ha constituido en España un factor eficiente de movilidad, especialmente la Alta Velocidad; que comunicaba con seguridad, rapidez y puntualidad una parte fundamental del territorio nacional; siendo un activo fundamental para los viajes de trabajo y un atractivo muy importante para los desplazamientos de los turistas nacionales y sobre todo extranjeros.

Además, la introducción de competencia permitiendo la operación de nuevos operadores permitió una fuerte reducción de los precios de los billetes; lo que permitió duplicar el número de viajeros.

Sin embargo, la falta de mantenimiento de las vías, sobre todo, ha provocado grandes retrasos desde hace meses. Que han provocado además un trágico accidente en Adamuz el pasado enero, con 47 víctimas mortales. Además, se interrumpió el servicio con Andalucía.

Por otro lado, los ferrocarriles de cercanías son fundamentales para la movilidad diaria de muchos trabajadores y de una gran cantidad de personas. La crisis de las Rodales, además de provocar la muerte de un maquinista, ha limitado la movilidad en Cataluña con graves perjuicios económicos y sociales.

Como resultado de estas catástrofes Renfe que es la primera operadora de pasajeros, tan solo transporto en enero 36,42 millones de viajeros, un 14,5% menos que el mismo periodo del año anterior; una caída del 12,8% en el conjunto nacional y un hundimiento del -31,6% en el núcleo Urbano de Barcelona.

El coste económico y reputacional tardara muchos años en recuperarse.

 

SIGUE CRECIENDO EL ABSENTISMO LABORAL.

El absentismo laboral ha crecido un 43% desde el año 2021, es decir eliminando el efecto de la pandemia en las bajas médicas de 2020.Estas tienen un oste medio anual mínimo de 12.000 millones de euros, es decir más de 60.000 millones en el periodo analizado.

En la actualidad la tasa de absentismo se ha elevado al 7,4%, que significa que 1,6 millones de trabajadores cada día no van a sus puestos de trabajo.

Un estudio del Prof. Dueñas de la Universidad de Alcalá de Henares estima que el alto absentismo provoca una merma anual en el crecimiento del PIB 0’7 puntos, es decir un 25% del mismo por lo menos.

Según el análisis el problema no es tanto el coste total de las bajas por enfermedad, accidente o incapacidad temporal; sino la distorsión en su evolución desde el año 2019. Si se hubiese mantenido una tendencia normal de evolución del número de trabajadores con baja laboral en función del aumento del empleo, esta estaría situada en los 725.000 diarios, menos de la mitad de los reales en la actualidad.

Según diferentes estudios, las razones de esta fuerte elevación del absentismo son la incorporación muy alta de bajas por enfermedades psiquiátricas y de trabajadores jóvenes de menos de 30 años.

Además del coste económico directo, las bajas laborales provocan en algunos casos cuellos de botella en los procesos productivos que incrementan enormemente los costes indirectos.

Es necesario que el Gobierno tome medidas para poder reducir este grave problema laboral y empresarial.

 

LA INDUSTRIA FARMACEUTICA EUROPEA PIERDE COMPETITIVIDAD.

Las exportaciones de la industria farmacéutica europea siguen siendo fundamentales en la balanza de pagos comunitaria, sin embargo, su dinamismo está siendo muy inferior a las procedentes de EEUU y sobre todo de China, que se ha convertido en un gran competidor en este sector.

Si se eliminase del superávit comercial de la unión, que es 147.000 millones de euros, la aportación del sector farmacéutico el saldo se convertiría en negativo en -47.000 millones de euros. Además, emplea a más de 2,3 millones de personas cualificadas y aporta más del 0,8% del PIB de la Union europea; por lo que se debería impulsar su competitividad para poder limitar el avance de China en el sector.

Según la Federación Europea De Asociaciones de la Industria Farmacéuticas hay que reforzar las garantías de propiedad intelectual y modernizar los marcos normativos y de ensayos clínicos para seguir impulsando la innovación y su financiación.

El crecimiento de la inversión en I+D está impulsando nuestro sector de la salud, aunque no lo suficiente, teniendo en cuenta su enorme poder multiplicador, puesto que el rendimiento suele ser cuatro veces superior a la inversión. Sin embargo, en los últimos diez años la cuota europea respecto al total mundial se ha reducido a la mitad.

Solo se puede revertir la situación aplicando una política europea favorable a la necesaria inversión en I+D+i