El Gobierno eleva inadecuadamente las perspectivas de crecimiento para este año
El Gobierno ha mejorado las previsiones de crecimiento para este año. El nuevo cuadro macroeconómico incluye un aumento del PIB del 2,6% para este año, cuatro décimas más de lo previsto inicialmente pese a la incertidumbre geopolítica. y también eleva la previsión para los próximos tres años, que se situará por encima del 2%. Las proyecciones del Ejecutivo se sitúan por encima de lo previsto inicialmente (un 2,2%) y de lo que apuntan otros organismos como el Banco de España, que preveía un aumento del Producto Interior Bruto del 2,3% o de la Airef (en el 2,2%
Otros organismos internacionales como la Comisión Europea sitúan el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) español en el 2,4% este año, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) es más prudente y prevé que se quedará en el 2,1%. Es decir, la nueva previsión del Gobierno se sitúa así a la cabeza entre las proyecciones de los principales organismos nacionales e internacionales.
Hasta ahora, el Instituto Nacional de Estadística solo ha dado a conocer el aumento del PIB del primer trimestre de 2025 y la economía española creció tan solo un 0,6% entre enero y marzo, un aumento del PIB que supone una desaceleración de dos décimas. En comparación con 2025, el Producto Interior Bruto creció un 2,7%. De cara al resto del año, los centros de estudios esperan, de media, una desaceleración hasta el 0,4% para el segundo, tercer y cuarto trimestre, que supondría un incremento del PIB del 2,2% para el conjunto del año.
El cuadro macroeconómico aprobado por el Consejo de ministros es el segundo paso antes de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), después de la publicación de la orden ministerial por parte de Hacienda. Estas previsiones serán en las que se basará el Ejecutivo para elaborar las cuentas de 2027.
La revisión del Gobierno es inconsistente con los datos del INE y carecen de rigor, por tener un componente claramente político, no económico.
EUROPA TIENE ESCASEZ DE GAS
Europa afronta el próximo invierno con un colchón de gas sensiblemente inferior al de los últimos años. Las reservas de la Unión Europea podrían cerrar la campaña de almacenamiento, que se prolonga habitualmente entre abril y octubre, con apenas un 76% de capacidad ocupada, el nivel más bajo para estas fechas desde al menos 2011, según las previsiones de la consultora Wood Mackenzie, El deterioro responde, en gran medida, a las consecuencias que dejó la guerra entre EEUU e Irán, que interrumpió durante semanas el tránsito de gas natural licuado (GNL) por el estrecho de Ormuz y redujo la producción en Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Tras un invierno más frío de lo habitual, los almacenes europeos iniciaron abril con apenas un 28% de gas almacenado y actualmente se sitúan en torno al 48%, según Gas Infraestructura Europe. Aunque el acuerdo provisional de paz entre Washington y Teherán ha devuelto el precio del gas europeo a niveles cercanos a los previos al conflicto ,alrededor de 40 euros por megavatio hora, ese mismo descenso ha generado un efecto perverso: los precios son demasiado bajos para atraer cargamentos de GNL hacia Europa, especialmente desde Estados Unidos.
Bruselas trata de transmitir calma y sostiene que los actuales niveles de almacenamiento “no plantean preocupaciones inmediatas para la seguridad energética”. La Comisión Europea considera suficiente alcanzar un nivel de “llenado” del 80% antes del invierno, frente al objetivo del 90% fijado en años anteriores) para evitar tensiones en el suministro. Sin embargo, los analistas dudan de que ese objetivo pueda alcanzarse si Qatar no recupera rápidamente toda su capacidad exportadora, incluso si la planta de Ras Laffan vuelve a operar plenamente a finales de julio, Europa apenas llegaría al invierno con las reservas al 74%; si la recuperación se retrasa hasta agosto, el nivel podría caer hasta el 70%
A esta incertidumbre se suma la decisión de la Unión Europea de prohibir completamente las importaciones de GNL ruso a partir del 1 de enero, combustible que todavía representa alrededor del 14% de las compras europeas de gas licuado.
LA IA DISPARA LA PRODUCTIVIDAD EN EL SECTOR FARMACEUTICO
La inversión de las compañías farmacéuticas en digitalización contribuye al crecimiento de la economía hasta veinte veces más que cualquier otra inversión de esta industria y, a su vez, es el doble de productiva que la de otros sectores de la economía española; son datos del informe ‘Impacto económico de la digitalización en el sector farmacéutico en España’, elaborado por Argia Green, Tech & Economics para la patronal Farmaindustria, que cuantifica por primera vez la contribución a la economía de la inversión en digitalización de las farmacéuticas en España.
El análisis se basa en la evidencia en torno a dos vectores de digitalización: el capital tecnológico ligado a activos TIC, tecnologías de la información y comunicación y el empleo cualificado.
A partir de ahí, identifica los ámbitos donde se concentra el esfuerzo digital del sector farmacéutico español, desde la digitalización de ensayos y procesos de investigación hasta la analítica avanzada e inteligencia artificial, IA, plataformas de salud digital y evidencia del mundo real, y la digitalización de cadena de suministro y automatización productiva.
Sobre esta base, la inversión en tecnologías de la información del sector en España se estima en unos 500 millones de euros anuales, con una trayectoria de crecimiento medio superior al 10% anual desde 2000.
Este esfuerzo inversor desplegado por el sector en digitalización los últimos años, no solo ha mejorado procesos internos y capacidades organizativas, sino que también ha generado externalidades que se extienden a proveedores, servicios especializados y actividades complementarias, incluido el sistema sanitario.
Todo ello ha sido posible mediante una mayor difusión de datos, interoperabilidad, estándares tecnológicos y conocimiento aplicado. También pone de manifiesto cómo, con estas cifras, la industria farmacéutica en España se ha convertido en una palanca de productividad, crecimiento y competitividad para la economía nacional.
Así, según los datos recogidos en estudio, las actividades de fabricación e I+D del sector en España generan 21.939 millones de euros de valor añadido bruto, equivalentes al 1,6% del VAB nacional, y 67.356 millones de euros de producción, lo que representa un 2,4% del total de la economía.
La fabricación combina una elevada productividad y una alta intensidad tecnológica, mientras que la I+D aporta 4.206 millones de valor añadido, un 0,3% del PIB.







